En una solemne celebración que congregó a una multitud de fieles de las diversas comunidades parroquiales, el Excelentísimo Monseñor Jesús González de Zárate Salas, Arzobispo de Valencia, presidió este domingo 28 de diciembre la Santa Misa de Clausura del Año Santo de la Esperanza en la Basílica Catedral de la ciudad.
La Eucaristía, concelebrada por los miembros del Clero Arquidiocesano, marcó el cierre de un tiempo de gracia extraordinaria para la Iglesia valentina. Durante su homilía, Monseñor González de Zárate destacó el crecimiento espiritual de la comunidad: “Juntos con toda la Iglesia hemos tenido diversas oportunidades para crecer en la esperanza. Al concluir el año, renovamos nuestro deseo de continuar siendo peregrinos de esperanza”, manifestó.
Un nuevo dinamismo evangelizador. En el marco de esta clausura, el prelado hizo especial mención a las Líneas Pastorales publicadas el pasado 26 de diciembre, las cuales recogen los aprendizajes del año jubilar. El Arzobispo instó a los sacerdotes y laicos a acoger este documento con alegría y a estudiarlo con determinación, con el firme objetivo de impulsar un «nuevo dinamismo evangelizador» en toda la entidad.
Aprovechando la festividad de la Sagrada Familia, Monseñor reflexionó sobre la importancia del hogar como «escuela de fe» e «Iglesia doméstica», lugar fundamental donde se aprende a vivir y actuar como cristianos.
Contra la “esterilidad” del encierro. Con un tono marcadamente misionero, el Pastor de Valencia exhortó a la comunidad a no caer en el conformismo. “La Iglesia está llamada a engendrar hijos en la fe por el bautismo. Debemos renovar siempre nuestra conciencia de ser una Iglesia misionera, en salida, que supera la ‘esterilidad’ del encierro en sí misma y de la autorreferencialidad”, sentenció, haciendo un llamado a buscar activamente a quienes aún no conocen el mensaje de Cristo.
Asimismo, invitó a la feligresía a practicar las virtudes de la convivencia cristiana, pidiendo que sean «compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes unos con otros», siguiendo el ejemplo apostólico.
Antes de impartir la bendición final, el Arzobispo expresó su profundo agradecimiento a la Comisión Arquidiocesana del Jubileo y a los diversos Templos Jubilares por su entrega y receptividad durante todo el año de peregrinación.
La jornada culminó con un ambiente de fiesta a las afueras del templo matriz, donde los asistentes disfrutaron de un concierto navideño a cargo de la Parranda de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de San Joaquín, cerrando así el Año Santo de la Esperanza con alegría y sentido de identidad cultural.
Nota de Prensa.














